Ansiedad
La ansiedad forma parte de la condición humana y sirve para afrontar situaciones de peligro o riesgo. Sin embargo, cuando es demasiado intensa, se convierte en una fuente de sufrimiento que es necesario controlar.
La mayoría de las personas han experimentado ansiedad alguna vez. Lejos de ser algo completamente negativo, la ansiedad permite que el organismo se ponga en alerta y active todos sus mecanismos de defensa ante una situación determinada.
La ansiedad, si bien nos incita a actuar y nos ayuda a enfrentarnos a las situaciones amenazadoras, la ansiedad puede llegar a ser patológica si es desproporcionada. La ansiedad se convierte en patológica cuando altera el comportamiento del individuo, de tal manera que deja de ser una reacción defensiva para convertirse en una amenaza que el individuo no puede controlar.
La ansiedad patológica es una respuesta desproporcionada a un estímulo determinado, lo que significa que podemos llegar a sufrir un desequilibrio en la manera de hacer frente a las exigencias del medio, ya sea porque la situación es demasiado novedosa, estresante o nos supera. Si este desequilibrio se da, pueden generarse diferentes síntomas como inquietud, nerviosismo, sensación de agobio, desesperación, preocupaciones excesivas o problemas de concentración.
También aparecen numerosas reacciones físicas:
- Entumecimiento
- Contracturas
- Sensación de boqueo
- Insomnio
- Irritabilidad
- Tensión constante
- Sensación permanente de no poder relajarse
Como resultado de ello, el individuo se ve incapaz de enfrentarse a situaciones, lo que trastorna su vida diaria.
En Rosa Torres disponemos de diferentes técnicas que adaptamos según las características de cada persona, ya que cada persona necesita una atención diferente, por eso diseñamos tu tratamiento de manera personalizada, enfocándonos en tus preocupaciones. A través de la terapia, se busca comprender el origen del malestar, reducir los síntomas y recuperar una sensación de calma y control para poder vivir de una forma más adaptativa y saludable.
Depresión
Se trata de un estado emocional que hace que sintamos una profunda tristeza experimentando un malestar interior y dificultando nuestras interacciones con el medio.
Es normal que a lo largo de nuestras vidas tengamos momentos bajos anímicamente en los que nos sintamos más tristes. Pero cuando esa tristeza persiste en el tiempo y nos impide realizar nuestras tareas cotidianas o sentimos que nos suponen un esfuerzo desmesurado, se convierte en tristeza patológica, que es a lo que llamamos depresión.
¿Pero, cómo distinguir un proceso de tristeza normal de una depresión?
Si experimenta depresión puede sentirse identificado con alguno de los siguientes signos y síntomas:
- Sentirse triste o melancólico la mayoría de las veces o todo el tiempo.
- Sentirse de mal genio o irritable la mayoría de las veces, con ataques súbitos de ira.
- No disfrutar de actividades que normalmente lo hacen feliz, incluso el sexo.
- Sentirse desesperanzado o desvalido.
- No sentirse bien consigo mismo o tener sentimientos de inutilidad, odio hacia sí mismo y culpa.
- Tener problemas para dormir o dormir más de lo normal.
- Tener dificultad para concentrarse.
- Movilizarse más lentamente o parecer «asustadizo» o agitado.
- Sentirse mucho menos hambriento que antes o incluso bajar de peso.
- Sentirse cansado y falto de energía.
- Volverse menos activo o dejar de hacer actividades habituales.
La depresión puede llevar a pensamientos de muerte o suicidio, lo cual puede ser peligroso. Hable siempre con un amigo o familiar y acuda a un profesional cuando tenga estos sentimientos.
En terapia trabajamos para comprender lo que estás sintiendo, darle espacio, encontrar su origen y acompañarte en un proceso de recuperación emocional respetuoso y reparador. El objetivo es minimizar esos sentimientos de culpa, recuperar la confianza y autoestima para poder afrontar la vida de una forma más llevadera y saludable.
Fobias
Una fobia es un miedo irracional a una situación, a una criatura, lugar o cosa. Las personas con una fobia hacen todo lo posible por evitar un peligro percibido, que es mucho mayor en sus mentes que en la vida real.
Una fobia se inicia cuando una persona comienza a organizar su vida procurando evitar el objeto de su miedo. Una fobia es mucho más grave que un simple miedo. Quienes la padecen tienen una necesidad irresistible de abstenerse de todo aquello que puede desencadenar su ansiedad.
Si el objeto de la fobia es algo con lo que la persona entra muy rara vez en contacto, como las serpientes, su vida cotidiana no se verá afectada. Sin embargo, algunas fobias complejas son imposibles de evitar, como la agorafobia (miedo a salir de casa o a lugares públicos) o fobia social (miedo a estar entre grupos de personas).
Hay dos categorías principales de fobias:
- Fobias específicas (fobias simples): miedo desproporcionado a situaciones específicas, criaturas vivas, lugares, actividades o cosas (ej. miedo a los perros).
- Fobias complejas: Están vinculadas a un temor profundamente arraigado o ansiedad acerca de ciertas situaciones, incidentes o circunstancias, lo que las hacen mucho más incapacitantes que las fobias simples.
Entre las fobias complejas destaca la fobia social, conocida como trastorno de ansiedad social. Una persona con fobia social experimenta ansiedad ante los eventos sociales, ya que existe el temor a ser avergonzado o humillado en publico. Estas personas sienten que van a ser examinadas y señaladas entre la multitud, lo que a menudo provoca que eviten situaciones sociales.
Los siguientes síntomas son comunes a la mayoría de las fobias:
- Sudoración.
- Respiración anormal (jadeo, tratar de recuperar el aliento).
- Latido del corazón acelerado.
- Temblor.
- Sofocos o escalofríos.
- Sensación de ahogo.
- Mariposas en el estómago.
- Sequedad de boca.
- Confusión y desorientación.
- Náuseas.
- Mareo.
- Dolor de cabeza.
- Dolores u opresión en el pecho.
Entrar en contacto con el estímulo temido puede provocar que:
- Cuando se expone a la fuente del miedo haya una sensación de ansiedad incontrolable.
- La sensación de que, a toda costa, la fuente de ese miedo debe ser evitada.
- La ansiedad es tan abrumadora cuando se enfrentan a la fuente del miedo, que la persona es incapaz de funcionar correctamente.
- Es normal que los pacientes reconozcan que sus miedos son irracionales, irrazonables y exagerados, sin embargo, a pesar de ello, se muestran incapaces de controlar sus sentimientos.
En Rosa Torres diseñamos el plan de intervención de manera personalizada intentando ahondar en el origen de la fobia, ya que sabemos que la fobia sólo es la punta del iceberg que enmascara otras dificultades mayores en las que habrá que profundizar, para así, no sólo eliminar la fobia, sino asegurarnos de que no vuelva a aparecer ni en su forma originaria ni en otras formas.
Trauma
El trastorno de estrés postraumático o TEPT es una enfermedad real, que surge al experimentar o presenciar una situación perturbadora o peligrosa. Entre estas situaciones se pueden incluir las siguientes:
- Ser víctima de violencia o presenciarla.
- La muerte o enfermedad grave de un ser querido.
- Guerra o combate.
- Accidentes automovilísticos y aéreos
- Huracanes, tornados, e incendios.
- Delitos violentos, como un robo o tiroteo.
No es necesario sufrir una lesión física para padecerlo. El TEPT hace que se sienta estresado y con miedo constante a pesar de que haya pasado el peligro. Afecta su vida, así como a las vidas de las personas que lo rodean.
Algunos de los síntomas que se pueden dar son los siguientes:
- Pesadillas.
- Escenas retrospectivas o la sensación de que un acontecimiento aterrador sucede nuevamente.
- Pensamientos aterradores que no puede controlar.
- Alejamiento de lugares y cosas que le recuerdan lo que sucedió.
- Sensación de preocupación, culpa, o tristeza.
- Sensación de soledad.
- Problemas para dormir.
- Sensación de estar al límite.
- Arrebatos de furia.
- Pensamientos de hacerse daño o hacer daño a otros.
El TEPT puede afectar a cualquier persona de cualquier edad, incluso a los niños. Los niños que padecen TEPT pueden manifestar otros tipos de problemas. Estos problemas incluyen:
- Comportamiento similar al de niños menores.
- Imposibilidad de hablar.
- Quejarse frecuentemente de problemas estomacales o dolores de cabeza.
- Negarse a ir a determinados lugares o a jugar con amigos.
Los síntomas de TEPT pueden comenzar inmediatamente después de una experiencia aterradora y luego continuar. Otras personas pueden desarrollar síntomas nuevos o más graves meses o incluso años después.
En Rosa Torres diseñamos el tratamiento de manera personalizada. En estos casos, generalmente el tratamiento consiste en hablar de lo sucedido y enfrentarse a ello a través del diálogo, reestructurando la situación y llevando a la persona a poder restablecer su vida normal.
Manejo emocional
A lo largo de la vida, todos atravesamos momentos en los que nos sentimos superados. Las responsabilidades, los cambios, las pérdidas o las exigencias del día a día pueden generar malestar emocional, confusión o sensación de estancamiento. Acudir a terapia no es un signo de debilidad, sino un acto de valentía y autocuidado; significa reconocer que algo no va bien y decidir buscar una manera diferente de afrontarlo.
En terapia te acompañamos a identificar y gestionar tus emociones. Trabajamos la regulación emocional, la impulsividad, la frustración, la hipersensibilidad o la dificultad para expresar lo que necesitas.
Problemas de sueño
Los problemas de sueño pueden manifestarse como dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes, mente acelerada por la noche o la sensación de no descansar aunque se duerma. Estas alteraciones suelen estar relacionadas con el estrés, la ansiedad, las preocupaciones o determinados hábitos que afectan al ritmo natural del descanso.
En terapia trabajamos para comprender qué está interfiriendo en tu sueño y cómo influye tanto en tu cuerpo como en tus emociones. Exploramos factores como la tensión física, los pensamientos que aparecen antes de dormir, la rutina diaria y la relación que tienes actualmente con el descanso. A partir de ahí, vamos incorporando técnicas de regulación emocional, estrategias para calmar la mente, pautas de higiene del sueño y ajustes graduales en los hábitos nocturnos.
El objetivo es que puedas recuperar un sueño más estable y reparador, reducir la preocupación por dormir y volver a sentir que descansas de manera natural. Todo el proceso se adapta a tus necesidades, tu ritmo y la causa concreta de tu dificultad para dormir.
Procesos de duelo
El duelo es un proceso natural que aparece ante una pérdida significativa (ej. la muerte de un ser querido, una ruptura, un cambio vital importante o cualquier situación que implique despedirse de algo que era valioso).
Aunque es un proceso universal, cada persona lo vive de forma distinta y a su propio ritmo; es decir, no existe una forma “correcta” de transitarlo. A veces surgen emociones intensas como negación, tristeza, confusión, culpa, enfado o una sensación de vacío que puede resultar difícil de manejar en el día a día.
En terapia trabajamos para que puedas comprender lo que estás sintiendo. Exploramos cómo la pérdida ha impactado en tu vida, qué necesidades han surgido a raíz de ella y qué recursos personales pueden ayudarte a avanzar.
Autoestima
Tener una baja autoestima o una valoración negativa de sí mismo puede traer consigo una gran cantidad de problemas, siendo algunos de los más habituales:
- Miedo a no sentirse aceptados, así como dificultades para expresar lo que sienten.
- Problemas de aprendizaje.
- Dificultad para alcanzar las metas y para establecer proyectos de futuro.
- Apatía y desinterés por casi todo en la vida.
- Dependencia económica, afectiva y laboral. Algunas personas pueden sentir que no son capaces de lograr nada por sí mismas y por este motivo establecen un vínculo dependiente con otra persona para así sentirse seguras.
En Rosa Torres trabajamos de forma analítica, es decir, hacemos un análisis pormenorizado de las circunstancias que han llevado a la persona a no creer en sí misma y conocer el origen de estos patrones. Trabajaremos el diálogo interno para construir una visión más amable, realista y equilibrada de ti. La terapia también se centra en identificar tus fortalezas, establecer límites sanos, desarrollar hábitos saludables, y conectar con objetivos personales.
Dificultades laborales
Las dificultades en el ámbito laboral pueden generar estrés, bloqueo, falta de motivación, inseguridad, o sensación de no estar a la altura.
En terapia trabajamos para identificar qué está generando el malestar (ej. sobrecarga de trabajo, presión externa, autoexigencia, problemas de organización), y encontrar formas más saludables de afrontarlo.
A través de la terapia psicológica exploramos recursos personales, hábitos de trabajo, y los patrones emocionales que influyen en el rendimiento y bienestar. El objetivo es recuperar claridad, confianza y equilibrio, mejorar la forma de gestionar las responsabilidades y crear estrategias que te permitan desenvolverte de manera más tranquila y efectiva en el día a día.
Adicciones
Normalmente el término adicción se asocia a las drogas, tanto de carácter legal como ilegal.
Sin embargo, existen otro tipo adicciones que no van asociadas a ninguna sustancia, sino que son adicciones a determinadas conductas, motivo por el cual se les conoce como “adicciones no químicas”.
Este tipo de adicciones están muy presentes en la sociedad occidental; estamos hablando de la adicción a las compras, a internet, a juegos de azar, juegos de ordenador, teléfono móvil, adicción al trabajo…
Y en este contexto cobra especial importancia la adicción a las nuevas tecnologías. Los más jóvenes son los más vulnerables, ya que se encuentran en pleno proceso de desarrollo, y para ellos, lo que ocurre en el plano virtual tiene tanto peso como lo que sucede cara a cara.
A través de las redes sociales y de internet tienen la oportunidad de perderse en un mundo de fantasía, proyectando una imagen artificial de sí mismos.
En la mayoría de los casos, la adicción tan sólo constituye la punta del iceberg de otros problemas subyacentes como falta de autoestima, sentimiento de soledad, tristeza, abandono, problemas de identidad, búsqueda de la misma, etc.
El tratamiento abarca toda la sintomatología que pueda presentar el paciente desde la escucha activa y empática. Durante el tratamiento profundizamos en los pensamientos de manera que el paciente pueda solucionar sus preocupaciones, aprender a controlar esta conducta, y llevar una vida lo más saludable y equilibrada posible.
Rosa Torres
Brindar un espacio de contención, respeto y seguridad es el pilar de nuestra labor profesional.
Cada persona es irrepetible, así como su proceso y su historia de vida.
Por ello, realizamos un análisis profundo y personalizado de cada situación para aplicar las herramientas terapéuticas más adecuadas en cada caso.
Porque cada proceso de acompañamiento es único y ningún abordaje es igual a otro.
¡Envíanos un mensaje!
Iniciar un proceso terapéutico es un acto de valentía y amor propio, un paso consciente hacia tu bienestar emocional y tu desarrollo personal.